lunes, 24 de abril de 2017

TRAS EL PERFUME DE UNA ROSA






Ayer ...
de sus pétalos encendidos se desprendía la esencia viva de una joya. 
Ni una sola espina en su tallo grácil y delgado… solo la fragancia de un amor más grande que el infinito, soplando suavemente en las velas del corazón… 
Piel de mi piel, sangre de mi sangre.
       Al paso de unas horas, esas que hacen de ayer, hoy… 
Tras el perfume de la rosa hay un abrazo que apura el instante y poco a poco, se extingue para recibir el hosco beso de la lejanía…  
 El grito mudo de la ausencia que acaricia con ternura esos pétalos y se hace recuerdo…
          Y queda...
 un cuarto desierto que se instala en el alma, la ropa olvidada, los ojos que se buscaron empañados de lágrimas para abrazarse en la distancia...
                 Queda un: “Te extraño siempre”
         mientras que, 
con el vuelo del gorrión llega ese vacío que golpea el estómago… 
La espera...
La puerta abierta al sol de la esperanza que calienta.

Dama de seis.

jueves, 30 de marzo de 2017

DIÁLOGOS CON EL RELOJ VIII: Con la luna en el tejado







                ¿A dónde vas tiempo? 
Tiempo que como el humo se evapora esclavo de los minutos, de las horas.
 ¡Qué extraño tu pasar, a veces tan plácido y sonriente, 
a veces,
 desvestido de todo  como la hoja de un cuchillo que araña el alma y se va!
            Tiempo que con la luna en el tejado me cuestionas a veces una mirada, un gesto, una voz… El silencio que agolpado en la garganta se hace nudo mudo como el adiós 
¡Y qué se yo!
                   Tiempo que converge y diverge en ese laberinto clandestino, que te dio por llamar  destino… mientras ibas deshojando las margaritas del perdón… ahora sí, ahora no.
             Tiempo de amor encadenado al olvido que aún pretende herir el pecho que un día anidó, pero  mientras le ahogo el latido y le apago la voz… 
Le digo no.
             Amor perdido en unos ojos que ya no se encuentran, en una palabra no dicha, en una caricia que ofende, en un beso que se esquiva… a veces por orgullo, otras por desidia… A veces solo por dolor. Amor que duele no es amor. 
Le digo no.
            Amor devorado por el roto de la costumbre, la memoria de la mentira, el abrazo que pincha, el apremio de la prisa, mientras la luna en el tejado dibuja sombras en las pupilas… 
Le digo no.
               Amor que olvidó  la poesía… Le digo no y es solo tiempo. 
Tiempo en el reloj de la vida mientras bailo, con la luna en el tejado, asolas en el viento… 
Asolas en el tiempo todo mi amor y yo.

Dama de seis

miércoles, 8 de marzo de 2017

SER MUJER



      
                   Contemplo detrás de los cristales los almendros en flor, preludio de una primavera que se anticipa. 
Un poco se me empañan los ojos con el alma arrobada por los pliegues del tiempo… 
¡Ah!
La falda corta, el chicle de fresa, las cartas de amor… 
el baúl de los sueños que no conoce reloj. 

El primer perfume, la primera dieta, el primer golpe, el último dolor…

Ser en ser mujer,
la adolescente rebelde,  la muñeca objeto de placer,
 la cocinera, la lavandera, la curandera, la economista, 
la que recorta y pega con amor pedacitos de corazón… 

La que con las piernas quebradas camina, con las alas rotas vuela… 

Ser en ser mujer, 
la mano que acaricia, 
el pecho que consuela, 
el vientre que gesta, 
el grito callado que alumbra… 

Ser amor en el amor.

Y ser en ser mujer,
 la hija, la madre, la amiga, la amante… 
La que cambia lágrimas por sonrisas mientras su corazón se parte… 
la que calla y combate,
 la que nunca abandona, 
la que se levanta si cae…

Mujer… 
que baila con lobos, 
afronta demonios en sombras
sin desfallecer,
 y un día…

 se va… 

impregnado de su perfume el aire… 
y es
aire en el aire.
 Mujer...
¡Nada más!

Dama de seis
Este texto no es un poema de versos libres, es un texto declarativo al que se me ha entojado separar los párrafos.

jueves, 2 de marzo de 2017

A TI PADRE, OTRO VEINTICUATRO DE FEBRERO


Fotogrfía de Antonia Freile


Dicen que debo dejarte ir
¡Como si no te hubieras ido ya para siempre!...
Tus ojos los cerró un sol resplandeciente
                                                                                            pero que será que desde entonces,
                                                                                               cada veinticuatro de febrero llueve...

Llueve en el ángulo oscuro del silencio
donde me escondo para seguirte queriendo…
¡Padre, padre! —  dejo ir en un suspiro,
y regresa tu risa en el velo de tu mirada celeste
mientras acaricio en fotos sepia tu recuerdo.
                                                              ¡Ah, qué ingrata esta ausencia que duele!

¡Qué frágil este tiempo ido!
 Tiempo en el tiempo que no conoce olvido
solo la costumbre de un pretérito infinito…
Te quise, te quiero y te querré siempre
con la resignación que dejan los ausentes,
que no es nada la muerte
en la memoria de los vivos…
                                                                     Apenas un soplo de viento entre los olivos.



 Fotografía de Antonia Freile

Dama de seis



Gadget

Este contenido todavía no está preparado para las conexiones cifradas.

Gadget

Este contenido todavía no está preparado para las conexiones cifradas.