jueves, 29 de marzo de 2012

Principe de las mareas





Jugo de néctar extasiado
en los trazos vírgenes de un pálpito.

Acaso Tú,
Príncipe en las mareas turbulentas
de este agitado mar de pasiones
que en mí navegas
despacio, hasta las aguas quietas.
Acaso Tú,
en el surco profundo donde te adentras
acompasado por el eco de tu aliento
¡tan exaltado... Tan sediento!…
Y no, no eres tú la corriente de agua dulce
que discurre en el abismo de esta resaca,
ni el Principe en la Marea alta  que alza
en grito el estremecido latido…
 Por caso tú,  tu piel en mi piel
y el fuego que prende en los labios 
su fervor hechizado 
por debajo de la cintura...
Pura Luz de luna taciturna,
  Luz de luna que no alumbra
el violento bullir de la sangre
que corre por las venas y pulsa,
roja... caliente y eterna.
No eres Tú,
mi Príncipe de las mareas,
pero descánsate a mi lado
mientras la noche nos enreda
en su cálido manto de estrellas,
descánsate y mientras, mientras ...
Esperaré a que amanezca.

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