sábado, 6 de septiembre de 2014

NO ME ACOSTUMBRO



       

   Cimbrean las hojas en las ramas de los árboles y  hoy, el aire es húmedo. 
Es el melancólico susurro de un otoño, que ya golpea en las ventanas del corazón con una sinfonía que duele.   
Y no. 
No me acostumbro. 
No me acostumbro al lento baile de las ausencias. 
No me acostumbro al disolverse de su silueta, aún con trazos de niñez, entre un tumulto de caras ajenas. 
No me acostumbro a esta permanente disgregación entre el cariño y la distancia,  
 entre el abrazo y la frontera, 
desde donde me toca ser, en mi “ser”   madre… 
Y me fracturo…  
 me disperso…  
 me disipo… 
Me evaporo en una nube para hacerme de lluvia, mientras casi todo  mí yo,  
 sobrevuela el mar junto a él…  
 Después, 
de lo que queda de mi, de lo poco que queda, 
una parte vaga errante por el limbo de la tristeza y su paisaje nostálgico,
 pero la otra… 
La otra, alza el grito en la mañana hasta que me pongo en pié y apretando los puños… 
Camino... no sé si hacia adelante.
Pero mañana ....  Mañana, será otro día. 
(Dama de seis)

4 comentarios:

  1. Nada nos garantiza eso hermanita...que mañana será otro día, al menos para nosotros...Una, ya se acostumbra a todo....Biquiños
    P.D. Lo cual no quiere decir que me resigne a nada...

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    1. No querida hermanita, nada nos garantiza .... pero creo que aunque parezcan iguales, no existe un solo día igual a otro. A ciertas cosas, ni podemos, ni debemos resignarnos. Gracias por estar, Mª José.
      Biquiños, como dices tú.

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  2. ¡Bien! Nada como la poesía para expresar sentimientos.

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    Respuestas
    1. Gracias por tu visita, José Luis. Así lo creo yo también , nada como la poesía para expresar sentimientos.
      Abrazos.

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