sábado, 19 de noviembre de 2016

ERA A VECES PLUMA, A VECES AGUA

Fotografía de Antonia Freile





Apenas el brillo sofocado de sus mil días
en aquellos silencios que caminaban
acomodados en los bolsillos de la vida.
Retales de piel escindida que el tiempo olvida,
palabras de amor de oscuridad infinita
 y esa quietud que en la mudanza
 desde los ojos de la nada la devolvía,
apenas, una gaviota entre  colinas.
¡Nuda y desposeída,  tan descalza
en las soledades de los abismos,
era a veces  pluma, a veces agua,
y diría… que pudo vencer al viento
y al gesto huraño de su zarpa!
Vino de algún lugar entre mil mares,    
de mil montañas nevadas,
 paz en los ojos, serena mirada…
Fue un grito tibio aullando en las laderas
de la  inocencia quebrada…
Y sólo, sólo el alma que de frío tiembla,
primero danzaría en la noche,
y luego, se perdería en la niebla.


Dama de seis

2 comentarios:

  1. Intimismo traducido a palabras. Está genial, Antonia.

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    1. Gracias querido amigo.Ya conoces mi debilidad por la poesís intimista. Siempre son un placer tus visitas.
      Un abrazo.

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